¿Alguna vez has sentido que tu corazón empieza a latir muy rápido, como si estuvieras corriendo una carrera, pero en realidad estás sentado en tu salón de clases? ¿O has sentido un nudo en el estómago o que tu cabeza se llena de mil pensamientos preocupados a la vez?
Si te ha pasado, queremos decirte algo muy importante: no eres el único y no hay nada malo contigo.
Eso que sentiste tiene un nombre, se llama ansiedad, y hoy vamos a descubrir qué es, por qué aparece y cómo puedes convertirte en el líder de tus propias emociones aprendiendo a pedir un "tiempo fuera" cuando lo necesites.
¿Qué es la ansiedad? (El sistema de alarma de tu cuerpo)
Imagina que tu cuerpo tiene un sistema de seguridad integrado, como el de una casa o un banco. Cuando hay un peligro real (por ejemplo, si un perro enorme te va a morder), ese sistema enciende una alarma para que corras o te defiendas. ¡Eso es genial porque te protege!
La ansiedad es simplemente esa misma alarma, pero con un pequeño detalle: se enciende cuando no hay un peligro real, sino cuando estás muy estresado, asustado o presionado por algo. Por ejemplo:
Antes de un examen importante.
Cuando tienes que hablar frente a todo tu salón.
Cuando hay demasiada gente, ruido o gritos a tu alrededor.
Tu cerebro se confunde, piensa que estás en peligro y hace que te suden las manos, te cueste respirar o te den ganas de llorar o salir corriendo. La ansiedad es como una tormenta de viento en tu cabeza: hace mucho ruido, pero recuerda que las tormentas siempre, siempre pasan.
El superpoder de pedir "un espacio"
Cuando la tormenta de la ansiedad llega, a veces lo único que necesitamos es alejarnos un ratito del ruido para respirar y calmarnos. Pero, ¿cómo se lo dices a tus profesores, amigos o papás sin que piensen que estás siendo grosero?
¡Ahí es donde entra tu liderazgo! Explicar lo que necesitas con calma te da el control. Aquí tienes tres formas de pedir tu espacio según el momento:
1. Con tus amigos (En el recreo o en un juego)
Si estás jugando y de repente te sientes abrumado por el ruido o la emoción, puedes decir:
"Oigan, me la estoy pasando genial, pero me siento un poquito cansado por el ruido. Voy a sentarme dos minutos bajo aquel árbol a tomar agua y ya regreso con ustedes".
Por qué funciona: Les avisas que estás bien, pero que necesitas recargar tu batería en silencio.
2. Con tus profesores (En medio de la clase)
Si sientes que la cabeza te va a estallar antes de un examen o durante una tarea difícil, acércate al escritorio y dile bajito:
"Profe, me siento un poco abrumado y me cuesta concentrarme. ¿Me da permiso de ir al baño a lavarme la cara o a tomar un poco de aire un momento, por favor?"
Por qué funciona: Hablar con madurez demuestra que eres responsable de ti mismo y los maestros siempre te van a apoyar si se lo pides así.
3. Con tus papás o familia (En casa)
A veces en casa también nos cansamos o nos frustramos. Si tus papás te están hablando y sientes que vas a llorar o a enojarte por la ansiedad, puedes decirles:
"Papi / Mami, me siento muy ansioso/nervioso ahora mismo y me cuesta hablar. ¿Puedo ir a mi cuarto un momento a calmarme solo y ahorita salgo y platicamos?"
Por qué funciona: Evita que respondas de mal humor y les demuestra que estás usando el autocontrol para sentirte mejor.
Un truco rápido para calmar la alarma: Mientras vas a tu espacio seguro, usa la respiración del cuadrado: Inhala aire por la nariz contando hasta 4, mantén el aire dentro contando hasta 4, suéltalo por la boca contando hasta 4, y quédate vacío contando hasta 4. Hazlo tres veces y verás cómo la tormenta empieza a bajar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario