martes, 7 de julio de 2026

¿Por qué el líder debe ser el primero en admitir un privilegio?


Imagínate que en la escuela organizan una carrera de relevos. A ti te toca empezar en una pista limpia y pavimentada, pero a tu compañero de al lado le toca una pista llena de piedras y lodo. Si ganas la carrera, ¿sería justo presumir que eres el más rápido del universo? No del todo, ¿verdad? Tuviste una ventaja.

En la vida real, esas ventajas se llaman privilegios.

Tener un privilegio no es algo malo, ni significa que no te esfuerces. Significa que, por la razón que sea, empezaste la carrera un poquito más adelante que otros. Puede ser que tengas internet súper rápido en casa, que tus papás tengan tiempo de ayudarte con la tarea, o que seas el favorito del profesor de educación física.

Cualquiera puede usar sus ventajas para presumir, pero un verdadero líder es el primero en admitirlas. ¿Por qué? ¡Aquí te lo cuento!

1. Te hace una persona real (y no un robot presumido)

Cuando un líder dice: "Sé que para mí es más fácil este proyecto porque tengo una computadora en casa, así que entiendo que para otros sea más difícil", pasa algo mágico: los demás se sienten comprendidos.

Admitir tu ventaja hace que la gente confíe en ti porque ven que eres honesto y que juegas limpio. Nadie quiere seguir a un líder que cree que todo lo gana solo porque es "perfecto".

2. Te da "visión de superhéroe"

Si vas por la vida pensando que todos tienen las mismas facilidades que tú, te vas a perder de lo que realmente pasa a tu alrededor.

Al aceptar tus privilegios, te pones las gafas de la empatía. Empiezas a notar quién la tiene más difícil en el salón y por qué. Un líder no ignora las piedras en la pista de los demás; las ve y piensa cómo ayudar a quitarlas.

3. Construyes puentes, no muros

¿Qué hace un jefe mandón con un privilegio? Lo usa para sacar ventaja propia. ¿Qué hace un líder? Lo comparte.

  • Si tienes la ventaja de entender matemáticas a la primera, usas ese "privilegio" para explicarle al compañero que está sufriendo con las fracciones.

  • Si tienes el privilegio de tener la voz más fuerte del grupo y todos te escuchan, usas tu turno para decir: "Oigan, vamos a escuchar la idea de Fer, que habla más bajito pero tiene un gran plan".

La regla de oro del liderazgo: El privilegio no es para sentarse en él como si fuera un trono; es una plataforma para levantar a los que están abajo. Entre más ventajas tengas, más grande es tu responsabilidad de hacer que el juego sea justo para todos.

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